Nicholas Burbules, en su ponencia “Riesgos y promesas de las TIC en Educación. ¿Qué hemos aprendido en estos últimos diez años?[1], sostiene que continúa siendo un entusiasta de las posibilidades de las TIC y de Internet. Sostiene que estas herramientas han demostrado su enorme potencial, las personas siempre hemos utilizado la tecnología para expandir nuestras capacidades físicas y mentales.
El autor señala “mi computadora me brinda un contacto instantáneo con muchas personas que saben cosas que yo no sé. Nosotros juntos somos mucho más inteligentes que cualquiera de nosotros por separado. ¿Esa red distribuida de inteligencias es parte de mi inteligencia? Al ser ubicua, entonces de algún modo lo es. Yo puedo convocarla en cualquier momento. Así nos encontramos con otro significado de la ubicuidad: los modos en que las TICs crean una inteligencia extensible tanto tecnológica como socialmente hablando.”[2]
Vale la extensión de la cita para referirnos a las posibilidades que abren las TIC de trabajar en forma cooperativa. La herramienta wiki, por ejemplo, y los sistemas similares que propician la construcción conjunta de conocimiento, el intercambio, la posibilidad de interactuar en una producción común, de ser parte de su proceso de construcción, abre espacios de interacción que posee un efecto sinérgico tanto en los procesos inter como intrapsicológicos. Los enfoques vigostkianos y neovigostkianos en educación insisten en las potencialidades del aprendizaje colaborativo, en el cual los sujetos viven una apropiación participativa del conocimiento en el marco de una actividad que adquiere para ellos un profundo sentido y significado.
En esta línea, las TIC tienen la particularidad de facilitar la apropiación de la metacognición al reflexionar sobre las posibilidades de aprendizaje que el propio sujeto está desarrollando. Es decir, se pone en evidencia el cómo se fueron logrado estos procesos y se hacen visibles las herramientas utilizadas para ello.
Al respecto Burbules señala “estamos ingresando en una era en la que la inteligencia colectiva y la colaboración serán el estandarte de muchos ámbitos de trabajo; en muchos aspectos, ya estamos en esa era. Las escuelas entretanto son muy lentas y esquivas al cambio. Por lo general enseñamos de la manera en que fuimos enseñados…”[3]
El sentido de ubicuidad de las TIC tiene que ver también con la idea de “en todo lugar/en todo momento”. Los jóvenes tienen acceso a la conexión y al conocimiento más allá del aula, más allá de la escuela, los jóvenes tienen acceso a un volumen y diversidad de información que trasciende los limites del aula. Y aquí aparecen algunos interrogantes que acertadamente trae Burbules ¿Los jóvenes están aprovechando estas oportunidades? ¿Cómo impacta esto en el modo en que los docentes deberían considerar la “tarea para casa”? ¿Cómo diluye la tradicional diferenciación entre educación formal y no formal? ¿Qué rol puede jugar la escuela como ecualizadora entre estudiantes que tienen mayores oportunidades fuera de la escuela y los que tienen menos?"[4]
Todos estos interrogantes dan cuenta de que no alcanza con poner computadoras en cada clase, parece necesario diseñar estrategias para desaprender estrategias de enseñanza y adquirir otras nuevas. Se trata de ampliar lo pensable al momento de pensar las actividades, al momento de planificar las propuestas de acción.
Ampliar lo pensable significa reconocer las diferentes dimensiones que se ponen en juego al incorporar las TIC, investigar sobre los riesgos, pero sin desestimar las promesas, y sobre todo aceptar desafíos.
En este sentido, Burbules propone que en lugar de prohibir los celulares se puede fomentar su reconocimiento como material educativo, aprovechando sus potencialidades creativas. Sin duda los estudiantes pueden utilizarlo de las maneras más diversas, y esto representa riesgos. Pero también es cierto que los estudiantes, de una u otra manera, siguen apostando a su educación. De modo que el sentido otorgado a la utilización de las TICs puede ayudar a reconocer sus propios procesos de aprendizaje retroalimentando las posibilidades de uso de las tecnologías. Tal parece que “aprender a aprender”, sería uno de los mayores desafíos para la educación que viene. Esto último, es inseparable de la idea de aprender con otros, como hemos mencionado, que el aprendizaje colaborativo trasciende las posibilidades individuales al mismo tiempo que las potencia.
Cuando Burbules habla del aprendizaje ubicuo, hace referencias a estos aprendizajes que se expanden hacia fuera de a escuela, pero que a su vez requieren de la escuela para poder leer la información, interpretarla, pensarla críticamente. Entonces ¿Cómo se pueden articular estas cuestiones para pensar en la educación que queremos? Burbules habla de la necesidad de un descentramiento de la autoridad escolar, donde el docente es más una guía o un administrador, que pone en juego los intereses y las expectativas de los alumnos en una relación dialéctica con las prioridades de la escuela. El hecho de que los jóvenes puedan decir su palabra, compartir su vida y experiencias en el marco de la participación conjunta habilita que también puedan asumir protagonismo en su proceso de aprendizaje. Los jóvenes reconocen que muchas veces ellos son los expertos, y esto supone una relación mucho más colaborativa entre estudiantes y docentes.
Finalmente, como sostiene Burbules, “tenemos que ser concientes de que los cambios más importantes causados por las tecnologías no son por las tecnologías mismas, sino por un cambio de ideas y prácticas sociales que las acompañan (…) las formas de aprender de los jóvenes están cambiando y guían el camino y nosotros somos los que tenemos que apurarnos para estar con ellos.”[5] Ello implica pensar en otras formas de planificar, evaluar y acreditar los aprendizajes.
De este modo, Burbules nos adentra en los espacios abiertos por las TICs para pensar la educación, entrar en ellos significa asumir riesgos y reconocer que las TIC ya son parte de la sociedad y no pueden quedarse fuera de la escuela. Ella sigue siendo un espacio valioso para la construcción de ciudadanía, y para contribuir a la democratización del acceso a estas herramientas.
Actualmente se encuentran en marcha políticas educativas que priorizan las potencialidades cognitivas que potencian las TICs en pos de un mejoramiento de la calidad educativa, y otras que ponen el foco en asegurar el acceso y la inclusión.
Las perspectivas hacia el futuro plantean la necesidad de una convergencia de estos aspectos, construyendo estrategias para aprovechar las oportunidades que ellas brindan, poniendo especial atención a la formación docente.
Las prohibiciones y temores, la conservación de formatos escolares anquilosados que fueron característicos de otros períodos históricos, no pueden sostenerse cuando la sociedad de la información avanza imponiendo sus propios ritmos y valores. Es por eso que la introducción de las TIC, no solo aportará su potencialidad como herramienta, sino que servirá para replantear los fines y sentidos de las prácticas educativas.
[1] Burbules Nicholas, (2008) “Riesgos y promesas de las TIC en Educación. ¿Qué hemos aprendido en estos últimos diez años? En Las TIC del aula a la agenda política. Ponencias del Seminario Internacional Cómo las TIC transforman las escuelas, en: http://www.iipebairesvirtual.org.ar/file.php?file=/1/Publicaciones_TIC/Las_TIC_del_aula_a_la_agenda_politica_2008.pdf.
[2] Idem. Pág. 35
[3] Idem
[4] Idem. Pág. 36
[5] Idem. Pág. 40
